El amigo es otro cuero

Opinión 20 de julio de 2020 Por Ignacio Giménez
El bypass cardíaco, el alfajor, la transfusión sanguínea, el helicóptero, el dulce de leche, la lapicera, el colectivo, los dibujos animados, las agujas y jeringas descartables, todos inventos argentinos. En la larga lista casi siempre olvidamos agregar el "Día del Amigo". Te contamos cómo fue que se inventó esta celebración popular que se respeta en otros países de Sudamérica.
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Enrique Ernesto Febbraro - Creador del Día del Amigo

La nacionalidad de algunos inventos es, como mínimo, polémica. Largos debates se producen alrededor de  la nacionalidad del mate o del tango, cosas tan representativas de la “argentinidad”. No obstante, hay una invención que escapa tanto de la dicotomía como de lo tangible. Una fecha que, todos los años, en la temporada invernal, logra reunirnos a pesar de las inclemencias climáticas: el 20 de julio, Día del Amigo. Se trata de una celebración creada por Enrique Ernesto Febbraro, doctor y profesor oriundo de la ciudad bonaerense de Lomas de Zamora.

La idea se gestó cuando fue locutor en Radio Argentina. Febbraro se dedicaba, entre otras cosas, a leer las efemérides todos los días. Según contó, en una entrevista con La Voz del Interior, en el año 2006, se trataba de una lista enorme, con fechas patrióticas, militares y políticas. Y le inquietaba que, dentro de las celebraciones, no exista ninguna virtud a festejar. Entonces pensó que sería buena idea honrar a los amigos con un día en particular. 

Su idea no pasó a mayores. Luego de muchos años escuchó que Estados Unidos buscaba llegar a la luna, en nombre de la amistad de la humanidad hacia el Universo y pensó: “esta es mi oportunidad”. Febbraro hizo mil postales contando su idea de que el 21 de julio fuera el Día del Amigo y se las envió a sus conocidos de todo el mundo. Pero el logro estadounidense se adelantó y el primer paso sobre la Luna se dio el 20, por lo que debió ir al correo a corregirlas. “Mandé las postales y después me senté en el cordón de la vereda a esperar las respuestas. Me respondieron 800. Quedé asombrado”, comentó. 

El doctor debió invertir mucho dinero, tanto para enviar las cartas, como para dar difusión a su idea en Argentina. Luego de tanto esfuerzo, en 1969, el 20 de julio fue declarado el Día del Amigo en nuestro país, en Brasil y en Uruguay. No obstante, nunca reclamó ninguna ganancia. Si bien poseyó la patente del registro de la propiedad intelectual desde 1972, la donó a los clubes rotarios de Once y San Cristobal, de los que fue fundador. 

Al ser consultado sobre los motivos, Febbraro explicó que la “amistad” es una cuestión teórica. Pero que un amigo “es una persona real, que ronca, que tiene mal carácter y que uno lo aguanta porque lo conoce”. Y, para graficar, ejemplificó: “por más amistad que yo tenga en el espíritu, a la hora de mi muerte voy a necesitar seis tipos que lleven mi cajón. Y van a ser mis amigos”.

Febbraro falleció el 4 de noviembre del 2008, fue candidato en dos ocasiones al Premio Nobel de la Paz, además de profesor de historia, filosofía y masón. Esta última característica le permitió amistarse con el coronel Edwin Aldrin, quien compartió misión especial con el astronauta Neil Amstrong. 

En su honor, decidimos cerrar este homenaje como él finalizó las mil misivas que hicieron posible esta fecha: “fuimos sus amigos, y ellos, amigos del universo”.

Ignacio Giménez

Comunicador Social, certificado en Design Research y análisis de Experiencia de Usuarios. Amante de la historia, la literatura y la política.

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