"Caminante son tus huellas el camino"

Voces 01 de marzo de 2020 Por Ignacio Giménez
Las letras de Antonio Machado se transformaron en un salmo para Jonathan Viera, un joven de 31 años que decidió atravesar el país caminando. Ni bien llegó a Ushuaia nos juntamos con él para hablar un poco sobre su viaje. Desde El Albatros te contamos un poco sobre su travesía.
WhatsApp Image 2020-03-01 at 14.29.29

La idea era cuestionarse. Joni quería ver si lo que él hacía en Salta, la ciudad que lo recibió cuando se cansó del ritmo de su Córdoba natal, realmente lo representaba. Como ocurre en las novelas épicas, el deseo de superarse inspiró su viaje. “Salí a estirar un poco las patas”, me explicó. En esa caminata, con un carro a cuestas, recorrió Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y llegó a Tierra del Fuego.

El 5 de junio del 2019 cargó lo que quedaba de sus cosas en su carro y emprendió su viaje al sur. Inspirado por la necesidad de “conocer la tierra que lo vio nacer”. Quería llegar a Ushuaia, el “Fin del Mundo” y llegó. Joni pudo cumplir con sus metas y ya marcó un nuevo destino: Méjico. 

Durante el trayecto, encontró distintos rostros, voces y manos que le permitieron lograr sus metas: 

“Cuando estuve en Chubut y se me rompió la cubierta del carro, alguien de las redes, que nunca vi me mandó la nueva desde Mendoza. Otro hombre de Buenos Aires me ayudó a pagar la encomienda. En la ruta uno se va cruzando con gente que saluda y con gente que ayuda”.

WhatsApp Image 2020-03-01 at 14.29.29 (1)

Entre mates, bizcochos y anécdotas le pedí que sintetice su viaje en una palabra y eligió: libertad. Creo que no existe mejor término para graficar la travesía de quien decide salir a buscarse, a conocerse, a descubrir algo nuevo sobre sí mismo. Joni dejó atrás casi todas sus pertenencias. Cargó lo que le quedó junto con 30 litros de agua en un carro y comenzó a caminar sólo con un destino, pero sin una ruta. 

En el camino afrontó los vientos patagónicos, la falta de ánimo e incluso estuvo a punto de “tirar la toalla”, pero no lo hizo gracias al consejo de “Chepes”, un ciclista de El Salvador, con quien se encontró en Río Mayo:

Llamalo “Dios”, “iluminación”, como quieras, me presentó a Chepes, un ciclista de El Salvador. Me pidió que acampemos juntos y nos quedamos en Río Mayo. Ahí me dijo “llegaste hasta acá, no vas a tirar la toalla, te queda poco”. Y pensé “es verdad”, crucé Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis, La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut, ya estaba en Santa Cruz. Tirarla era ilógico.

Joni cruzó el país “de la forma menos amigable que existe”: caminando. Algunos días más, algunos días menos. El mayor tramo que llegó a hacer en un día fue de 70 kilómetros, acompañado por su carro, “su amigo de viaje”.

Aunque ahora lo quiera, no existe remate en su historia, porque aún no terminó. No hay expresiones grandilocuentes que logren graficar lo que significó su viaje. Algo que me dejó muy claro en nuestro encuentro es que se siente “realizado” y que no necesita “una casa o formar una familia para sentir eso”. Ya lo dijo Machado y él lo entendió muy bien: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. 

Ignacio Giménez

Comunicador Social, certificado en Design Research y análisis de Experiencia de Usuarios. Amante de la historia, la literatura y la política.

Te puede interesar